Apps de BA Taxi y sistema de VTV: descontrol total, tecnología obsoleta y datos sin protección
BA Taxi y VTV sin control.
Un informe oficial expone graves fallas en los sistemas de taxis y VTV de la Ciudad. La Auditoría porteña detectó que la app de taxis y el sistema de Verificación Técnica Vehicular operan sin contratos claros, software inseguro y sin políticas de protección de datos.
¿Alguna vez usaste la app BA Taxi para volver seguro a casa? ¿O llevaste tu auto a la VTV confiando en que todo estaba bajo control? Según el último informe de la Auditoría General, detrás de esos servicios hay un desorden estructural.
El relevamiento oficial analizó durante 2023 los sistemas de regulación del transporte y encontró fallas que van desde lo técnico hasta lo contractual. El caso más crítico es la VTV. El sistema que gestiona las verificaciones técnicas (SUVTV) está en manos de una empresa privada. Sin embargo, el Gobierno de la Ciudad no tiene un contrato directo con la empresa. La relación se hace a través de las concesionarias, y nadie en la Dirección de Movilidad posee copia del acuerdo.
Esto significa que el Estado desconoce los términos del servicio, los derechos que le corresponden y, lo más grave, quién es el dueño del software y de los datos de millones de vehículos y conductores. La concesión vence en octubre de 2026 y no hay definiciones sobre qué pasará con esa información, generando un riesgo mayúsculo.
El problema se repite con BA Taxi. La app oficial para pedir taxis depende de otra agencia que gestiona su desarrollo, mantenimiento y presupuesto, mientras que la Dirección de Movilidad, que debería supervisarla, no tiene control. Según la Auditoría, la app presenta fallas recurrentes: problemas para iniciar sesión, pagos con tarjeta limitados, ausencia de versión en inglés y una calificación de 2,5 estrellas en Google Play que nadie corrige.
La seguridad de los datos personales es otro capítulo preocupante. Ninguno de los sistemas cuenta con políticas claras: no se sabe quién tiene acceso a las bases, no hay cláusulas de confidencialidad con empleados y ni siquiera está claro si la información sensible está encriptada. En el caso de la VTV, los datos sobre el estado mecánico de los autos tienen valor comercial, pero el Estado no controla cómo se usan.
A nivel técnico, la situación es igualmente alarmante. La VTV funciona con software antiguo, sin soporte oficial ni parches de seguridad. Además, no existen manuales ni diagramas que permitan al Gobierno entender o modificar el sistema si es necesario. La dependencia de la empresa privada es total.
Para colmo, el sitio web de la VTV no utiliza el dominio oficial .gob.ar, lo que genera confusión entre los ciudadanos. Al entrar, los usuarios se encuentran con advertencias que aumentan la desconfianza en lugar de ofrecer seguridad.
La Auditoría concluye que la falta de control y planificación es estructural. No hay auditorías previas, indicadores de desempeño ni estrategias de mejora. El sistema funciona “porque sí”, gracias al esfuerzo de los usuarios y la empresa privada, mientras los datos personales y la seguridad vial quedan en riesgo.